Seis veces diez han caído las hojas
y aquí siguen estando los mismos árboles,
con las mismas ramas;
poda tras poda se pierden risas en el camino;
no todo queda atrás, ni todo sigue,
pero aquí me hallo, en revuelo, como hoja
al viento, aguantando tempestades sosegadas con brisas,
que acarician y apaciguan, dando razones para luchar.
Sigo cometiendo errores, pero también aprendo de ellos.
Y me abrazo a sinrazones que el corazón no entiende,
él tiene las suyas, razones que no saben
de normas ni etiquetas,
de dimes y diretes,
y así, día a día mantiene su propia batalla
de sueños y realidades, de miedos y valentías,
de andar y desandar pasos
entre corazón y mente.

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