Foto: Lola ALBA
Cubro los días con un manto
tenue, casi transparente,
que ayude a verlos sin ti.
Rescato cada enseñanza, cada ejemplo,
cada vivir tuyo
lleno de sabiduría y templanza,
pero a ratos duelen.
Tu ausencia se hace palpable,
las caricias de tus manos,
frágiles y a la vez fuertes,
llenas de amor.
Me dejaste una ventana abierta a la vida
por dónde mirar cuando siento el abismo,
pero siento miedo a asirme a ella.
Tiemblan mis dedos ante simples brisas
y las hago vientos con el temor a que se cierre
¡tonta de mi, privandome yo misma de su luz!
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