Te has dormido,
te acuné con tanto llanto
que olvidé la risa tras las cortinas,
como juego de traviesos chiquillos.
Hoy te he buscado,
creí verte escondida,
aterida y asustada,
tras los visillos de sueños
de mi corazón.
Llamé
y no contestaste.
( ¿o no te oí ? )
Tu voz se me pierde
entre luchas cotidianas,
monótonas y vacías.
No me dejes,débil alma,
porque eres la fuerza
que me da vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario