Un pabellón de nostalgias se levanta,
cansada de descubrir bancos vacíos
hago mis pasos uno.
Saboreo el acerbo destino
aceptandolo dictador
e implacable.
...pero la mirada se alza
indómita y desafiante,
no quiero inútiles alabanzas,
ni falsas esperanzas.
(1992)
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