¡Tantas lluvias empañando!
¡Tantas estrellas tapadas por nubes,
por sombras y nieblas
que no dejan ver!
Tantas...
que cierro los ojos
y abro las manos sedientas.
Me abandono,
tiro la toalla,
no se si rindiéndome,
o confiando en Ti.
Moldéame,
que esta soledad abruma...
Cuando todo está confuso y el Sol se nos esconde tras las nubes, lo mejor es eso: abandonarse a El, sin resistencias, sin luchas. El nos acoge siempre, si llamamos a su puerta.
ResponderEliminarLola querida: Sé qu etus fuerzas flaquean ahora otra vez en demasía, sólo pido a Dios que compense tu sufrimiento con creces, que, por fin, elimine las nubes de tu cielo e ilumine tus días con rayos de felicidad. Ten por seguro que rezo por tí.
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