Demasiado tiempo sentada en el anden
viendo pasar trenes
que marchaban cargados de ilusiones.
Llegaste, frío y gélido, arrasándolo todo,
llevando y trayendo dolor y vida.
Mecías la cuna que dejaste vacía
envolviéndola en brumas y desconcierto,
la hiciste vagón de noria vapuleándome en ella
arriba y abajo a tu antojo.
Aturdida y desconcertada
veía el devenir de los días pasar
aferrándome con ansías a la vida.
Con uñas y dientes, desmesuradamente,
arañaba cada sueño aparcado por años
haciéndolos realidad,
y entre ellos, sin quererlo, con miedo,
apareció el más desconcertante de todos.

Tremenda, magnífica Lola
ResponderEliminarGracias Mercedes. Sentimientos, solo sentimientos...
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