Ando en los días
confundiendo miradas
atadas como pañuelos al viento;
no se que hacer sin ellas ya,
atadas a mi en momentos sombríos,
dan vida a mis días.
No hay nada que contar, amiga,
todo es tan simple y sencillo
como es la vida;
solo jugamos a engañar a la tristeza
uniendo ratos robados, como adolescentes,
a la vieja experiencia
que nos aconseja cerrar los ojos a todo
y saborear, dulcemente, a tragos lentos
y acompasados,
las chispas fugaces llamadas felicidad.
- Soledad, vieja amiga,
a momentos me olvido de ti, perdóname .-









